El Real Betis cerró su pretemporada con una derrota preocupante ante el Málaga CF por 3-1 en La Rosaleda, en un partido que deja más dudas que certezas a escasos días del inicio liguero. La noche, que debía ser una fiesta, acabó teñida de inquietud por el estado físico de Isco, quien tuvo que ser sustituido antes del descanso tras recibir una dura entrada en el tobillo operado la pasada temporada. El capitán bético mostró claros gestos de dolor y está pendiente de valoración médica.
En lo futbolístico, el equipo de Manuel Pellegrini ofreció una imagen muy gris, especialmente en defensa. La pareja Bartra–Valentín Gómez protagonizó errores graves que facilitaron los tres goles malaguistas, mientras que en ataque apenas hubo producción, más allá de un mano a mano fallado por Bakambu, el gol tardío de Cucho Hernández y la insistencia de Pablo García. El Betis desapareció durante largos tramos del encuentro, evidenciando problemas tanto en la presión como en la circulación de balón.
La derrota se suma a una pretemporada en la que el conjunto verdiblanco ha encajado demasiados goles con una facilidad alarmante. Rivales como Córdoba, Como y el propio Málaga han marcado tres tantos cada uno, a pesar de que la planificación deportiva ha centrado esfuerzos en reforzar la portería y la zaga.
Sin claridad con balón y sin solidez atrás, el Betis afronta el inicio del curso con deberes urgentes y la preocupación añadida por la posible baja de su jugador más determinante.
