El Real Betis Balompié dio un paso de gigante hacia las semifinales de la UEFA Conference League al vencer con solvencia por 2-0 al Jagiellonia Bialystok en el partido de ida de los cuartos de final disputado este jueves en un Benito Villamarín lleno hasta la bandera. En una noche teñida de verde y blanco y con aroma de Semana Santa sevillana, los de Manuel Pellegrini firmaron una actuación seria, dominante y cargada de ambición, dejando la eliminatoria muy bien encarrilada para el choque de vuelta en tierras polacas.
Los goles llegaron en una primera mitad de claro color verdiblanco. El primero lo firmó Bakambu, que continúa su idilio goleador en Europa con su quinto tanto en la fase eliminatoria. El congoleño culminó una jugada de tiralíneas iniciada por Johnny Cardoso y prolongada por Pablo Fornals, que dejó a Bakambu solo frente al portero. El segundo, ya en el añadido del primer acto, fue obra de Jesús Rodríguez, que recogió un balón suelto tras un rechace en el área para batir por bajo al meta Abramowicz. Tras una revisión del VAR por posible fuera de juego previo de Bakambu, el tanto fue validado, desatando la locura en Heliópolis.

Más de 56.000 béticos vivieron una noche mágica en el templo de La Palmera, donde no faltaron cánticos, pancartas de ilusión y una atmósfera electrizante. «Sueño con otra primavera celebrando en Plaza Nueva», rezaba una de ellas, reflejo del anhelo colectivo por vivir otra gesta europea. El Betis sólo había alcanzado los cuartos de final en dos ocasiones en competiciones continentales y ahora, con este resultado, tiene más cerca que nunca unas semifinales históricas.
Pese al resultado, el equipo no se conformó. En la segunda mitad buscó con insistencia el tercer gol que habría sentenciado la eliminatoria. Natan y el propio Jesús Rodríguez estrellaron sendos disparos en los postes, mientras que Isco y Antony continuaron desplegando su talento entre líneas. El Jagiellonia, valiente en los primeros compases, fue de más a menos, superado por el empuje local y apenas generó peligro tras el minuto 15. Ni Jesús Imaz ni Pululu lograron inquietar a una defensa liderada con solvencia por Llorente y Natan, y reforzada más tarde con Bartra.
El Betis jugó con personalidad, con un centro del campo muy sólido donde brillaron Cardoso y un Fornals estelar, y con chispa en los metros finales. El juego por bandas con Sabaly y Antony fue incisivo y constante, reflejo de un equipo que atraviesa un momento dulce desde la dura derrota en Vigo. Desde entonces, los de Pellegrini han mostrado una gran solidez, con solo una derrota ante el Gent (0-1) en una eliminatoria ya resuelta.
La noche no solo fue un canto al fútbol, también a la fe de una afición que sueña en grande. Con la ciudad ya envuelta en la atmósfera de la Semana Santa, el Betis quiere prolongar su primavera en Europa y en LaLiga. El primer paso está dado, y de qué manera.
La cita de vuelta será el próximo jueves en Polonia, en una fecha tan señalada como el Jueves Santo para los sevillanos. Pero si el Betis mantiene este nivel, nada parece imposible. Europa vuelve a mirar a Heliópolis con respeto. Y con razón.
