En un partido más intenso que brillante, el Real Valladolid se impuso por 1-0 al Real Betis en Pucela, logrando tres puntos vitales para su lucha por la permanencia. El equipo dirigido por Diego Cocca mostró efectividad en los momentos clave y supo resistir en los instantes finales ante un Betis que dejó escapar el encuentro con una actuación irregular y una alarmante falta de gol.
Primer tiempo de ida y vuelta
El partido arrancó con ritmo frenético, y en apenas 20 segundos, Anuar tuvo la primera gran oportunidad para el Valladolid, aunque su remate careció de puntería. Los locales, impulsados por su público, comenzaron con determinación, mientras el Betis intentaba imponer su estilo de juego basado en la posesión del balón.
Sin embargo, el equilibrio fue la tónica de la primera parte, con opciones repartidas para ambos conjuntos. Marcos André y Raúl Moro generaron peligro para los pucelanos, mientras Lo Celso y Bakambu desperdiciaron las más claras del cuadro verdiblanco.
Kike Pérez desequilibra el marcador
Tras el descanso, el Betis intensificó su control del balón, pero ese dominio fue inofensivo. El Valladolid, más práctico, aprovechó su oportunidad al filo de la hora de juego. En el minuto 59, un pase atrás de Rosa encontró a Kike Pérez, quien con tranquilidad batió a Fran Vieites para adelantar a los locales.
El gol encendió a los blanquivioletas y a su afición. Durante los minutos siguientes, el Valladolid vivió su mejor momento del partido, jugando con confianza y buscando el segundo tanto que sentenciara el choque. Sin embargo, su falta de precisión en los metros finales permitió al Betis mantenerse con opciones.
Un Betis a remolque y sin gol
Pese a la ventaja rival, el Betis no reaccionó de manera contundente hasta el tiempo añadido. Fue en los once minutos finales cuando los verdiblancos arremetieron contra la portería vallisoletana, pero nuevamente se toparon con su propia incapacidad para definir. Los ataques desesperados de los visitantes no lograron alterar un marcador que dejó a los de Pellegrini con las manos vacías.
