La Plaza de la Esperanza Macarena se tiñe de verde para la entrega de la Rosa de Oro

La Plaza de la Esperanza Macarena fue este martes un mar de verde, una marea de devotos que se congregaron para presenciar uno de los eventos más significativos en la historia de la Hermandad: la entrega de la Rosa de Oro a la Virgen de la Esperanza Macarena, una distinción otorgada por el Papa Francisco que solo ha sido concedida a otras dos devociones marianas en España: la Virgen de la Cabeza en 2009 y la Virgen de Montserrat en 2023.

Desde primeras horas de la mañana, la plaza que lleva el nombre de la Virgen se vio adornada con corbatas, bufandas y pañuelos verdes. Un hermano, con la emoción a flor de piel, lo resumía perfectamente: “La Virgen es la esperanza y el mundo necesita mucha esperanza”. A las 10:30, la cola para acceder a la basílica ya era larga. Unos portaban invitaciones, otros se habían inscrito previamente para disfrutar del acto desde el exterior, donde la Hermandad había dispuesto sillas para los fieles.

Aunque el protocolo estaba perfectamente organizado, los nervios y la emoción eran palpables en el ambiente. Los más veteranos, como Felipe, que lleva 70 años como hermano, no ocultaban su alegría. “Esta rosa es símbolo del fervor de la ciudad”, comentaba mientras esperaba con entusiasmo. A pocos metros, Luis Ruiz, un hermano jubilado recién llegado a Sevilla, añadía: “Estamos atacados, esto es uno de los días más grandes para los macarenos”.

A medida que se acercaba la hora del acto, el bullicio aumentaba. A las 11:45, por la puerta lateral de la calle San Luis, comenzaron a entrar los acólitos, monaguillos y músicos. Entre risas y bromas, la juventud de la hermandad, en su mayoría monaguillos, mostraba una profunda devoción al momento que estaban a punto de vivir.

A las 12:58, el acto daba comienzo con la entrada solemne del arzobispo Edgar Peña, enviado del Papa Francisco, quien llegaba junto al arzobispo José Ángel Saiz para la entrega de la Rosa de Oro. La Virgen de la Esperanza Macarena, vestida con el manto de tisú realizado por Rodríguez Ojeda en el siglo XIX y su corona de oro de 1964, estaba dispuesta en el altar mayor, rodeada por la imagen del Señor de la Sentencia. La ceremonia se desarrollaba en un ambiente de recogimiento y fervor.

Durante la misa, el arzobispo Edgar Peña destacó el simbolismo profundo de la Virgen Macarena: “María será en la iglesia peregrina, la que presenta al hijo las necesidades de otros hijos y los orienta al encuentro con Jesucristo”. Asimismo, envió un saludo afectuoso y la bendición del Papa Francisco a todos los sevillanos presentes.

El acto culminó con un mensaje del arzobispo José Ángel Saiz, quien destacó que la Rosa de Oro es “símbolo de amor, pureza y sacrificio”. Recalcó que esta distinción no solo llena de júbilo a los hermanos, sino que debe ser una motivación para profundizar en la espiritualidad con más intensidad.

Al concluir la ceremonia, la música llenó la basílica y los hermanos se pusieron de pie, orgullosos de ser partícipes de un día histórico que quedará marcado en la memoria colectiva de la ciudad. La Esperanza Macarena, con la Rosa de Oro en su altar, sigue siendo un faro de fe y esperanza para Sevilla y el mundo entero.