La Semana Santa de Sevilla renace con esperanza en un Viernes de Dolores cargado de emoción
El Polígono Sur vive su gran estreno con la Hermandad Bendición y Esperanza, mientras miles de nazarenos inauguran los días más esperados del año en todos los rincones de la ciudad
SEVILLA. 11 ABRIL 2025.
Con las primeras luces del día, el aire sevillano comenzaba ya a impregnarse de incienso, cera y anhelos. Este 11 de abril, Viernes de Dolores, Sevilla vuelve a abrir el alma a su Semana Santa. Atrás queda una Cuaresma pasada por agua, pero colmada de cultos, actos y fervor. Hoy, las cofradías de vísperas toman la palabra en esta ciudad que reza con los pies en la calle. Y lo hacen con fuerza, con crecimiento y, sobre todo, con ilusión.
Una de las imágenes más esperadas de este arranque histórico tiene lugar en el Polígono Sur. Allí, la recién erigida Hermandad de Bendición y Esperanza, la número 71 de la nómina penitencial, se prepara para su primera estación de penitencia. A las cinco de la tarde, sus nazarenos de túnica blanca y antifaz verde pondrán rumbo a un sueño largamente esperado. Desde la parroquia de Jesús Obrero, centro de una intensa labor pastoral y social, brota una nueva esperanza en forma de cruz y cirio. El barrio, con orgullo contenido, celebra este nuevo capítulo en la historia cofrade sevillana.
Un cielo incierto y la fe por bandera
La emoción que desborda en las calles deberá compartir protagonismo con un cielo que no termina de definirse. Aunque los pronósticos han mejorado, la lluvia sigue rondando en la mente de juntas de gobierno y capataces. Las seis hermandades y la agrupación parroquial que procesionan hoy miran al cielo con prudencia, pero con la fe puesta en que las nubes solo sean parte del decorado.
Pino Montano: una marea blanca de nazarenos
En el extremo norte de la ciudad, el barrio de Pino Montano verá desfilar a su cofradía homónima con casi mil túnicas blancas acompañando a Nuestro Padre Jesús de Nazaret y María Santísima del Amor. El barrio vibra con una devoción que ha crecido al calor de una intensa labor evangelizadora, especialmente visible en la reciente misión que llevó la imagen mariana por distintas parroquias en otoño pasado.
Del Claret a Bellavista: pasión joven y renovada
Al sur, en Heliópolis, los jóvenes del colegio Claret se preparan para acompañar a su Cristo de la Misión y a la Virgen del Amparo. Es la decana del día, con la inconfundible música de Las Cigarreras y la tradicional visita a residencias, centros escolares y el hospital Virgen del Rocío, cruzando la Palmera como cada año.
Más al sur aún, en Bellavista, el Dulce Nombre despedirá por última vez su estación de penitencia desde la carpa provisional junto a la parroquia del Sagrado Corazón. El Señor de la Salud y Remedios, recientemente restaurado, procesionará con la esperanza de que el próximo año ya pueda salir desde el interior de su templo, gracias a una nueva puerta lateral en construcción.
De Rochelambert al corazón de Sevilla
En Rochelambert, la agrupación parroquial Paz y Misericordia completará el mapa de la devoción periférica, mientras que en Triana, la Hermandad de Pasión y Muerte pondrá el acento más sobrio y recogido con su crucificado en silencio por las calles del viejo arrabal, desde San Juan Bosco hasta Santa Ana, cobijada por la calidez salesiana.
El centro histórico no quedará atrás. El Cristo de la Corona, cuya hermandad celebra su 25º aniversario, recorrerá las calles más señeras de Sevilla portando por primera vez su nueva cruz de madera de taracea, traída desde Essaouira, como símbolo de diálogo entre culturas y espiritualidad sin fronteras.

Una ciudad que se reencuentra
Así arranca Sevilla su Semana Santa de 2025, con barrios que estrenan hermandades, cofradías que crecen en número y devoción, y una ciudad entera que, pese a la lluvia que fue, vuelve a decirle al mundo que la fe sigue viva. Diez días por delante donde todo se detiene, menos el corazón.
Porque hoy, más que nunca, Sevilla vuelve a nacer.
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