Domingo de Ramos, barro y agua
El Domingo de Ramos, tan esperado por los sevillanos, quedará marcado en la memoria como un día de incertidumbre y vulnerabilidad para la Semana Santa. Desde tempranas horas, las preocupaciones por las condiciones meteorológicas empañaron las expectativas de los fieles y cofrades.
El profesor Miñarro, en Canal Sur, advirtió sobre el riesgo que representaba la lluvia de barro pronosticada, instando a las cofradías a no arriesgar. Esta recomendación fue respaldada por Francisco Carrera Iglesias ‘Paquili’. A pesar de ello, muchos se congregaron en la parroquia de San Sebastián, donde la cofradía de la Paz debía salir pasada la una del mediodía. Sin embargo, la incertidumbre prevalecía, con la suspensión de salidas anunciada por varias hermandades.
La Sagrada Entrada y Jesús Despojado decidieron procesionar, aunque las condiciones atmosféricas eran cada vez más amenazantes. Mientras tanto, la sorpresa llegó con la salida de la Borriquita y la interrupción de la lluvia durante unos momentos. Sin embargo, las condiciones empeoraron nuevamente, obligando a la suspensión de más procesiones.

Los acontecimientos se precipitaron, con hermandades buscando refugio en la catedral y otros lugares. La incertidumbre reinaba en las calles mientras el cielo amenazaba con más lluvias. Finalmente, se confirmaron las peores noticias: la cancelación definitiva de múltiples estaciones de penitencia y la disolución de procesiones.
A pesar de la desilusión, hubo gestos de solidaridad y comprensión entre cofrades y devotos. La lluvia, aunque frustrante, también fue vista como una forma de renacimiento y purificación, como mencionó don José Ángel Saiz Meneses en sus palabras de consuelo.
El Domingo de Ramos del 2024 quedará grabado en la memoria como un día de desafíos y sacrificios para la Semana Santa sevillana, donde la fe y la devoción se encontraron con las adversidades del clima.
