Antonio Burgos falleció en su ciudad natal de Sevilla a los 80 años, a raíz de complicaciones derivadas de una enfermedad respiratoria crónica que venía siendo tratada desde hace varios años.

Conocido como un periodista y escritor andaluz fundamental entre dos siglos, Burgos se destacó como una de las figuras más prominentes del periodismo en España. Recibió numerosos prestigiosos premios en su carrera, además de ser nombrado Hijo Predilecto de Andalucía en 2020 y Hijo Adoptivo de la Ciudad de Cádiz en 2002. Su conexión con el periódico ABC de Sevilla fue duradera, y mantuvo su columna diaria ‘El Recuadro’ hasta poco antes de su fallecimiento.

Pionero en varios aspectos de la profesión periodística, Burgos fue el primer articulista en tener una página web en 1997. Como analista crítico, abordó la actualidad política española, pero también mantuvo una relación constante y apasionada con su ciudad natal. Defendió sus tradiciones y patrimonio, creando así una ‘Sevilla de Antonio Burgos’ que perdurará en el imaginario de la ciudad. En el año 2008, tuvo el honor de pregonar la Semana Santa de Sevilla, destacando la esencia inmutable de la ciudad. Amante de las tradiciones, ferviente seguidor del Betis y aficionado taurino, el nombre de Burgos quedará ligado de manera inseparable al de Sevilla.


Antonio Burgos, hijo de un alfayate y una zapatera, deja tras su fallecimiento a su esposa Isabel Herce y a su único hijo, Fernando. Su vida estuvo profundamente dedicada a las letras, y sus primeros pasos como periodista se remontan a 1966 cuando se unió a ABC de Sevilla como redactor-confeccionador, tras realizar prácticas en la Escuela Oficial de Periodismo. Durante este período, colaboró con ‘La Codorniz’ y ‘Hermano Lobo’, además de desempeñar la corresponsalía en Andalucía para el diario ‘Madrid’ y la revista ‘Triunfo’, participando también en ‘Cuadernos para el Diálogo’.

Tras la fundación de ‘Informaciones de Andalucía’, regresó a ABC en 1977 como redactor jefe, iniciando la publicación de su reconocido artículo diario, transformando la sección ‘Sevilla al día’ en el popular ‘Recuadro’. Asimismo, creó la sección gráfica ‘Casco Antiguo’, bajo el seudónimo ‘Abel Infanzón’, donde luchó contra la destrucción del patrimonio artístico de Sevilla. En 1984, ascendió a subdirector, y en 1990, después de más de treinta años en ABC, renunció y dejó voluntariamente el periódico, continuando su carrera como articulista en ‘Diario 16’, ‘Tribuna’, y ‘El Independiente Dominical’.

En 1993 se unió como columnista habitual a ‘El Mundo’ y comenzó su colaboración con la revista ‘Época’. Además, participó en el programa radial Protagonistas de Luis del Olmo en Onda Cero y en la revista ‘¡Hola!’, donde tuvo una sección semanal llamada ‘De rosa y oro’. En 2000, se mudó a Suiza tras conocer planes de atentado de ETA contra él, aunque este exilio voluntario duró solo un año. En septiembre de 2004, regresó a ABC de Sevilla, donde continuó publicando diariamente ‘El Recuadro’.

En mayo de 1985, Burgos fue nombrado académico de número en la Real Sevillana de Buenas Letras, ingresando con un discurso sobre el Patrimonio Inmaterial de Sevilla. Además, fue miembro de la Fundación Blas Infante, la Cátedra Adolfo de Castro y el Ateneo de Cádiz.